El otoño no ha desaparecido, pero se ha movido en el calendario

El verano se alarga y los meses de noviembre, diciembre y enero tienen cada vez más días con temperaturas suaves

Una de les cosas que muy probablemente debéis haber comentado o oído estos días es que el otoño está desapareciendo. Después de un mes de octubre muy suave en muchas zonas, de repente ha llegado una entrada de aire frío que nos ha traído el ambiente de invierno. La sensación es que este viene siendo un hecho habitual en los últimos años ¿pero realmente el otoño está en peligro de estinción? Los datos dicen que más bien se está desplazando, y que sobretodo está abandonando el mes de octubre.

He hecho un pequeño estudio con la serie de datos del aeropuerto del Prat de Barcelona, con el objetivo de poder ver si hay algún señal claro sobre el hecho de que los días de otoño estén en retroceso. El ejercicio es fácil de entender: he fijado una temperatura media de los meses de octubre y noviembre a partir de les datos del periodo de referencia 1971-2000, y a partir de ahí he creado un intervalo de lo que podríamos considerar un día de otoño ensanchando tres grados para arriba y tres grados para abajo este valor medio. Más o menos cualquier día que tenga una temperatura media de entre 12 y 18 grados en el Prat entraría en esta categoría.

Un día tipo podría ser uno en el que al mediodía se rocen los 20 grados y a primera hora el termómetro marque alrededor de 10. A partir de ahí con alguns consultas de SQL he contado cuantos días de setiembre, octubre, noviembre, diciembre y enero se han ajustado a este criterio des del 1951 hasta el otoño pasado.

El resultado es que, si contamos globalmente cuantos días por año han tenido estas temperaturas suaves entre finales de verano y principios de invierno, no hay una tendencia clara. No han aumentado ni disminuido notoriamente con los años. De media, 47 días se ajustan a este criterio por año, algunos años tienen muchos y otros tienen pocos, pero no hay una tendencia.

¿De dónde nos viene entonces esa percepción? Dónde sí hay cambios muy evidentes es en la manera cómo se distribuyen los días de otoño entre los meses. El cambio más claro es que el mes de octubre está siendo invadido por el verano. Si bien en la segunda parte del siglo XX era normal que entre 15 y 20 días del mes se ajustasen a nuestro criterio de día de otoño, desde el año 2000 la bajada es muy pronunciada. Durante la primera década de este siglo ya fueron sólo 10 días por año, y desde 2011 la media ha bajado por debajo de los ocho días. Este 2018 es un ejemplo muy claro de esto: sólo dos días se han movido en este abanico de temperaturas suaves en octubre en Barcelona, 26 han sido más cálidos y los otros tres más fríos.

También es cada vez menos frecuente que el ambiente de otoño se anticipe durante el septiembre. En cambio, noviembre, diciembre y sobretodo enero tienen más días de otoño que antes. El otoño, más que desaparecer, se ha desplazado, por lo menos en Barcelona. Todos los días de otoño que no hay en octubre se compensan durante los tres meses siguientes.

El frío, en retroceso

Probablemente la sensación de ausencia de otoño nos viene precisamente porque el verano se prolonga tanto que a menudo se enlaza con la primera entrada de aire frío, como ha pasado este año, pero eso no significa que el frío se instale.

De hecho, si algo está desapareciendo del otoño es el frío. Hemos contado, también, qué pasa con todos los días que no se ajustan con nuestro criterio de día de otoño durante estos cinco meses, para saber cuáles resultan ser días más fríos y cuáles más cálidos. Si bien durante muchas décadas los días fríos durante estos cinco meses han sido muchos más que los días cálidos, la tendencia se ha invertido claramente en los últimos 20 años. Actualmente ya es normal que haya más días cálidos que fríos entre el 1 de septiembre y el 31 de enero. El verano es cada vez más largo y el otoño se mueve hacia el invierno.

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El artículo fué publicado en el periódico ARA el 3 de noviembre de 2018

Los últimos cinco minutos son una mina para el Madrid

Sin los últimos 15 minutos de partido el Barça tendría 4 ligas más

Si sois culers esta escena os va a sonar: sales del cine domingo per la tarde, quitas el modo avión del móvil, y en alguno de tus grupos de WhatsApp hay movimiento. El Madrid no gana y sólo faltan 20 minutos. No te fías pero entras en un bar, venga, que aún vamos a sacar algo. Minuto 75 y el Madrid no gana, minuto 80 y aún pincha, minuto 85 y ya casi lo tenemos… Pero al final el gol cae, y te vas a casa cabreado por un partido que no tenías previsto ver. Que el Madrid siempre gana en el último minuto es uno de aquellos mantras que todo seguidor del Barça ha recitado alguna vez, pero que hay de real esta percepción histórica del barcelonismo?

He analizado todas las ligas de Primera des del 1960 con la finalidad de poner luz a esta percepción culer. El ejercicio consistía en comparar el signo de los partidos en tres momentos diferentes con respecto al resultado final. Es decir, ver quien ganaba o si había empate en el minuto 75, en el 80 y en el 85, y comparar estos resultados con el signo final. De esta forma he podido elaborar un balance de puntos ganados/perdidos en los últimos minutos partiendo de cada uno de estos tres momentos. Por ejemplo, si un equipo pierde un partido hasta el minuto 87 pero acaba marcando el empate antes de finalizar, esto le supondría un +1 en este balance. Por contra, el equipo que ganaba i acaba empatando restaría 2 puntos.

El resultado confirma la fatídica percepción de los culers: el Madrid es el equipo que más puntos gana en los últimos minutos de partido, y con mucha diferencia. Los blancos se han metido en el bolsillo 67 puntos en los últimos 5 minutos de partido durante todos estos años, muy lejos de los 31 del Valencia, i de los 29 del Betis i del Athletic Club, que son los siguientes equipos más beneficiados. El resultado nos dice otra cosa: históricamente el Barça ha gestionado mal los tramos finales de partido. El Barça tiene un balance de sólo +3 puntos, y se ha situado en valores positivos únicamente gracias al hecho que en la pasada temporada sumó 6 puntos más de los que perdió a última hora. Si hiciésemos una Liga de los últimos 5 minutos de partido entre todos los equipos que han jugado más de 500 partidos en Primera División durante estos años, el Barça quedaría en la mitad baja de la tabla. De entre los equipos más o menos importantes sólo la Real Sociedad quedaría en peor lugar: los donostiarras tienen un balance de -9 puntos des del minuto 85 de partido. El Espanyol tiene un +10.

Si tiramos un poco hacia atrás y nos miramos los resultados de este balance a partir del minuto 80 y a partir del minuto 75, el Barça mejora. En la Liga del último cuarto de hora de partido el Barça ya sería segundo, aunque con menos de la mitad de puntos que el Madrid. Llama mucho la atención el hecho que cuanto más nos acercamos al final del partido más diferencia hay entre los dos equipos. Si nos fijamos en el balance des del minuto 75, el Madrid gana más del doble de puntos que el Barça; des del minuto 80 gana cuatro veces más, y des del minuto 85, más de veinte veces más.

Hay otra pregunta importante por responder: cómo cambiaría el palmarés de la Liga si recortásemos los últimos minutos de partido? La respuesta más contundente es que el Barça habría ganado dos ligas más si los partidos se hubiesen acabado en el minuto 85. En total, 8 campeonatos habrían cambiado de manos, i las ligas 70/71, 76/77 i 83/84 habrían pasado a manos azulgranas, pero nunca provenientes del Madrid. En cambio, el Madrid habría ganado una de las ligas del Barça: la primera de Tenerife (temporada 1991/92). El Madrid no dejaría de ganar ligas haciendo este cálculo, sino que aún obtendría una más. De entre los cambios de manos más llamativos destaca el de la Liga 2002/03, en el que los blancos resistieron ante la sorprendente Real Sociedad de Kovacevic, Nihat, Karpin y un joven Xabi Alonso. Aquel año el Madrid ganó el título con dos puntos de margen sobre la Real (78 a 76), pero sin los últimos 5 minutos finales de partido la Real se habría embolsado cómodamente aquel título por 8 puntos de diferencia.

Las ligas que habrían cambiado de manos haciendo el balance a partir del minuto 80 son exactamente las mismas, pero si fijamos la mirada en el último cuarto de hora de partido el Barça aún se ve más perjudicado en el palmarés. Si los partidos hubiesen acabado en el minuto 75 el Barça tendría 4 ligas más de las que tiene, y en este caso sí: algunas vendrían de manos del Madrid. Concretamente, una de les ligas de la Quinta del Buitre (temporada 1988/89), la primera de Cruyff en el banquillo del Barça. El Madrid sumó aquel año 62 puntos, y el Barça se quedó con 57. Sin el último cuarto de hora final de partido el Barça habría sumado los mimos puntos, pero el Madrid se habría quedado con 56. Otro título de más que tendría el Barça y de menos que tendría el Madrid es la Lliga 2006/07, recordada sobretodo por el gol de Tamudo en el Camp Nou en la penúltima jornada del campeonato en un derbi con el Espanyol, que combinado con un gol casi simultáneo de Van Nistelrooy en la Romareda dejó el título muy bien encarado para el Madrid. La Liga del tamudazo el Barça la habría ganado cómodamente, con 5 puntos de ventaja, si el Madrid no hubiese sumado los 8 puntos que sacó en último cuarto de hora de partido.

Cambio de papeles en los 90

Casi siempre durante estos años el Real Madrid ha sido un equipo ganador en los últimos minutos, pero la evolución temporal comparada entre Barça y Madrid dibuja claramente un periodo en el que los papeles se giraron. Durante la década de los 90 el Real Madrid pasó por una época en la que llegó a perder más puntos por temporada de los que nunca ha perdido el Barça en todos estos años. Una especie de agujero que quedó rápidamente superado en años posteriores.

La mala tradición del Barça en el tramo final del partido se rompió el año pasado, en el que sumó hasta 6 puntos en los últimos 5 minutos. Desde el 1960 sólo en la Liga 1996/97 (la segunda con el formato de tres puntos por victoria) el Barça había sumado tantos puntos en los últimos minutos de partido. La temporada pasada el Barça ganó en el último suspiro en Mestalla, en el Calderón y también en casa contra el Leganés, y sacó un punto a última hora en los campos del Betis y del Villarreal. Y se deber tener en cuenta que aún hay otro partido en el que el Barça ganó a última hora que no cuenta en este balance: Messi marcó el 2 a 3 en el Bernabéu en el descuento, pero estos puntos no se suman en este balance, ya que en el minuto 85 el Barça aún ganaba por 1 a 2. En cambio sí que restan los dos puntos que el Madrid se le llevó al Barça en el Camp Nou en la primera vuelta. En total +6 per al Barça. El Madrid la temporada pasada se quedó sólo con un balance de +1: perdió casi los mismos puntos que ganó. De hecho, el equipo que más se vió favorecido por los tramos finales de partido en la temporada 2016/17 fue el Sevilla, que sacó hasta 11 puntos a partir del minuto 85.


Artículo publicado en diari ARA el 6/6/17

https://www.ara.cat/esports/barca/ultims-cinc-minuts-mina-Madrid_0_1810019020.html

El aficionado más trágicamente famoso de Chicago vive escondido

Lo que hizo hace trece años desató una polémica que todavía dura

La línea que separa al espectador del jugador en el béisbol es terriblemente delgada. El campo no se acaba con las rayas, y a menudo los jugadores se caen o entran en las gradas para conseguir una eliminación. El gol del béisbol es golpear la pelota hasta fuera del campo, y el sueño de todo aficionado, cogerla. Sin saber esto no se puede entender que una afición, y casi una ciudad entera, puedan culpar a un espectador de una derrota de su equipo. Pasó en octubre de 2003. Los Chicago Cubs estaban a un paso de llegar a la final de la liga americana de béisbol por primera vez desde un lejano 1945. Una sequía tan larga de títulos y finales había alimentado todo tipo de supersticiones y leyendas de mala suerte, la más conocida de las cuales explica que durante uno de los partidos de aquellas finales de 1945 el propietario de una taberna fue expulsado del estadio porque se presentó al partido con una cabra que olía muy mal. Mientras se iba enfurecido del estadio, Billy Sian soltó una frase que se interpretó como una maldición: “¡Los Cubs no ganarán nunca más!”. Los Cubs no han llegado nunca más a las finales desde de la maldición de la cabra.

Pero esta vez el equipo de Chicago estaba a una victoria de las World Series, ganaba por 3 a 2 la serie contra los Marlins de Florida, y el sexto partido se jugaba en casa. En la octava entrada los Cubs ganaban 3 a 0, la final estaba muy cerca. Y entonces ocurrió: el bateador Luis Castillo enganchó una bola alta que cayó entre las gradas y el campo. El exterior izquierdo Moisés Alou corrió para cogerla y eliminar así al bateador, pero varios espectadores también se acercaron: ¿quién no quiere una pelota del gran día como recuerdo? La mayoría de aspirantes se echaron medio atrás cuando vieron que el jugador podía llegar a cogerla, pero uno de ellos la tocó y evitó que Moisés Alou pudiera eliminar al bateador. Alou se enfadó mucho, gesticuló enfurecido y señaló al culpable, y su reacción contagió al público. Los Cubs iban ganando, pero la euforia de hacía un minuto ahora era mal ambiente. Los nervios se dispararon. Medio minuto después el siguiente lanzamiento de los Cubs va desviado y hace que los corredores de los Marlins avancen. Un minuto después el público coreaba “Imbécil, imbécil”. Un minuto y medio después, la Fox ya tenía un primer plano: gafas, auriculares puestos, jersey azul, cuello verde, cara de susto y una gorra de los Cubs. Y a partir de ahí, el desastre: en menos de un cuarto de hora los Marlins anotaron, anotaron y anotaron, los Cubs fallaron jugadas fáciles y permitieron hasta ocho carreras. El partido estaba perdido.

La jugada absurda se convirtió tan claramente en el punto de partida del hundimiento del equipo que la relación entre una cosa y la otra parecía inevitable. La tensión creció alrededor del espectador, alguien se le acercó y le tiró un vaso de cerveza. Repeticiones, primeros planos, más repeticiones, más primeros planos. La masa enfurecida llegó a un nivel de linchamiento que los cuerpos de seguridad ayudaron al espectador a abandonar el estadio como pudo. A la mañana siguiente los medios locales ya tenían un nombre y una casa para hacer guardia: se llamaba Steve Bartman y tenía un trabajo de oficina cualquiera. Por la noche, los Marlins ganaron el séptimo partido. La maldición de la cabra se había transformado en un joven con gafas y auriculares.

Photo by Matt Alaniz on Unsplash
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Durante días, en la ciudad de Chicago no se habló de otra cosa. De hecho, Steve Bartman recibió amenazas de muerte y el entonces gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, llegó a sugerirle entrar en un programa de testigos protegidos. Bartman era un blanco fácil, y Chicago se cebó con él. Las gafas, la gorra y los auriculares se convirtieron en el disfraz estrella de aquel Halloween.

¿Dónde se esconde Bartman?

Steve Bartman pidió ayuda a un amigo de la familia, un tal Frank Murtha, que desde entonces le ha hecho de abogado, portavoz y protector. Durante todo este tiempo lo ha alejado de los lobos, y lo habrá hecho bien, porque trece años después del incidente nadie sabe dónde está Steve Bartman ni qué cara tiene hoy en día. Es una leyenda, es un fantasma. Se sabe por voz de Murtha que a Bartman le han ofrecido todo tipo de entrevistas e incluso protagonizar el anuncio estrella de la Super Bowl, unas cifras muy elevadas de dinero que siempre ha rechazado. Murtha asegura que el nivel de peticiones no ha bajado con los años, y que se dispara cada vez que los Cubs vuelven a acercarse al play-off. Bartman siempre dice que no.

La pelota

Uno de los detalles más irónicos de la historia es que, a pesar de tocarla, Bartman no se quedó la pelota. Se la quedó un abogado que estaba sentado dos sillas más allá y que unos meses después la vendió por más de 110.000 dólares en una subasta. El comprador resultó ser Grant DePorter, el propietario de un restaurante de Chicago que la adquirió con el fin de destruirla.

La temporada regular 2016 se está acabando y este año los Cubs sobresalen por encima de los demás. Hasta ahora han ganado más partidos que nadie con una rotación de lanzadores liderada por Jake Arrieta y Jon Lester, y con bateadores de la talla de Anthony Rizzo y Kris Bryant. Se acerca una nueva oportunidad para ganar el primer título desde el 1908, romper el maleficio y, de paso, dejar en paz de una vez a Steve Bartman.


Artículo publicado el septiembre de 2016 en el periódico Ara.

Hoy es Opening Day: 5 claves y curiosidades de la nueva temporada de la MLB

Arizona utilizará un humidificador para reducir el número de ‘home runs’ en su estadio

Decía Bill Veeck que sólo hay dos estaciones: el invierno y el béisbol. Hoy se acaba el invierno y arranca una nueva temporada de la MLB estadounidense. Los últimos participantes de las World Series, Houston Astros y Los Angeles Dodgers, parten como favoritos en una temporada que también tendrá los Yankees, los Cubs y los Nationals entre los aspirantes al título. Por primera vez desde 1968 todos los equipos jugarán el primer partido de la temporada el mismo día; hoy es Opening Day y todos los mejores lanzadores estarán sobre el campo. Arrancarán así seis meses en los que cada equipo disputará 162 partidos, un calendario frenético en el que hay partidos casi todos los días, y un equipo puede llegar a jugar dos partidos en una sola jornada. Os destacao cinco claves y curiosidades de esta temporada 2018.

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Shohei Ohtani

Sin duda el nombre del invierno. La joven promesa nipona ha aterrizado en la liga norteamericana bajo una gran expectación y con todos y cada uno de los equipos intentando hacerse con sus servicios. El rasgo más especial de Ohtani es que podría ser un jugador que destaque a la vez lanzando y bateando, desde Babe Ruth no se recuerda un jugador que haya sido capaz de hacerlo. Sus estadísticas en la liga japonesa hacen pensar que está destinado a ser un jugador que cambie las aspiraciones de su nuevo equipo, los Angels, pero la pretemporada ya le ha demostrado que el camino no será fácil: en uno de sus dos partidos de spring training como lanzador permitió 7 carreras en poco más de una entrada, y al bate las cosas tampoco le han ido bien. Está previsto que Ohtani debute como lanzador domingo, pero podría ser bateador ya hoy.

Los humidificadores anti home runs

El béisbol está lleno de excentricidades, es el deporte más cargado de tradiciones y al mismo tiempo el más avanzado en análisis estadístico. Hace ya varios años que algunos analistas pusieron de relieve que en dos estadios de la MLB, el Coors Field de Denver y el Chase Field de Phoenix, se producían de forma continuada más home runs que en el resto de campos. La respuesta se encontraba en la densidad del aire. Denver es una ciudad asentada a más de 1.500 metros de altitud; cuanta más altura la atmósfera es menos densa y opone menos resistencia a la pelota, lo que provoca que salga con más facilidad del campo cuando es golpeada con fuerza. Un efecto similar se produce cuando la humedad es muy baja, como es el caso de Phoenix. Hace más de diez años un empleado de los Rockies de Colorado, Tony Conwell, tuvo una idea: ¿podría mitigar el efecto de la altitud haciendo que las pelotas tuvieran una humedad controlada? Después de muchas pruebas el Coors Field fue el primer estadio de la liga a tener un humidificador en sus instalaciones, y Tony Conwell consiguió que el número de carreras por partido en Denver pasara de 13,4 a 10,6. Ahora los Arizona Diamondbacks han seguido el camino de los Rockies, y este año por primera vez utilizarán un humidificador para mantener las pelotas a una humedad adecuada.

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Los Bronx Bombers, más cañoneros que nunca

Uno de los fichajes sonados de este invierno ha sido el de Giancarlo Stanton para los Yankees. El equipo de Nueva York ha incorporado así el jugador de la Liga Nacional que hizo más home runs la temporada pasada, 59. El jugador que hizo más en Liga Americana ya lo tenían: el rookie Aaron Judge envió 52 pelotas fuera del campo en 2017. Si a estos dos se suma la aportación de Gary Sanchez, el resultado es que sólo tres jugadores que ahora son de los Yankees lograron más home runs en 2017 (144) que todos los San Francisco Giants juntos (128). Los Bronx Bombers tienen más poder que nunca y son tan sólo el séptimo equipo con más masa salarial de la liga. El año que viene estrellas como Bryce Harper o Manny Machado quedarán libres y podrían sumarse al elenco de bateadores de los Yankees. Se está gestando una dinastía en el Bronx.

Profesionales a los 44

Cuando Shohei Ohtani nació en 1994, otro jugador japonés, Ichiro Suzuki, comenzaba a brillar en Estados Unidos. Hoy Ichiro Suzuki es una leyenda y los 44 años sigue activo tras firmar un contrato con los Seattle Mariners, el equipo donde ya brilló años atrás. Más de 3.000 hits y diez temporadas consecutivas con 200 hits o más, son algunos de los méritos de un jugador obsesionado con el béisbol y en mantenerse en activo. Suzuki, sin embargo, no será el jugador más veterano de la liga; el lanzador Bartolo Colón, nueve meses mayor que él, también ha conseguido firmar para los Rangers este 2018 y aspira a tener alguna titularidad con el equipo de Texas.

Darvish y Arrieta

Los Cubs tienen todos los números para volver a ser los play-off esta temporada. Han perdido uno de sus lanzadores estrella, Jake Arrieta, pero lo han compensado con Yu Darvish. El japonés tuvo una nefasta actuación en las World Series del año pasado, pero según el portal de análisis Baseball Prospectus fue el 9º lanzador con mejor rendimiento de la temporada pasada, con un deserved run average (DRA) de sólo 3,08, es decir, se estima que concedió sólo 3,08 carreras por cada 9 entradas que jugó. Jake Arrieta ha firmado para los Phillies, y podría ser la piedra angular de un equipo que aspira a dejar de estar en reconstrucción en breve.

Porqué es mejor apostar por la sorpresa que por el favorito

Les casas de apuestas cobran una comisión bastante más alta por apostar si se opta por un favorito que si se apuesta a una sorpresa relativa

Con una fácil búsqueda por la red se encuentran mil referencias sobre como lo hacen las casas de apuestas para ganar dinero, independientemente de cuales sean los resultados de los partidos. Lo hacen de distintas formas, pero la más básica es fácil de entender: te cobran una especie de comisión cada vez que apuestas, una comisión que ya está incluida cuando te ofrecen la cuota que se te pagará si ganas la apuesta.

Para entender eso lo primero que hay que saber es que podemos transformar la cuota que la casa de apuestas nos ofrece en la probabilidad intrínseca que se dé la circunstancia por la que apostamos. Si tenemos una cuota en formato decimal, sólo hace falta dividir 1 per la cuota, y multiplicar por cien. Es decir, si nos ofrecen 1,7 euros per euro apostado por la victoria del Barça, de alguna manera aceptamos que la probabilidad que el Barça gane es de 1/1,7×100, o sea del 58,8%. Vamos a buscar un caso real, 19 de diciembre, once y media de la noche, para el partido Philadelphia 76ers contra Brooklyn Nets, Bwin nos ofrece una cuota de 1,85 si gana Philadelphia, 1,97 si gana Brooklyn. Según lo que hemos dicho, eso quiere decir una probabilidad del 54% que ganen los 76ers, y una probabilidad del 50,7% que ganen los Nets. O gana uno o gana el otro, por lo tanto, la suma de las dos cifras debería dar 100%, y da 104,7%. La casa de apuestas hincha la probabilidad que estima que se de un caso o el otro, para asegurarse que gane quien gane, le quede una comisión. Podemos repetir este ejercicio tantas veces com queramos, y casi siempre obtendremos un valor superior al 100%. Hasta aquí nada que no sea sobradamente conocido. Esta no es la única cosa que las casas de apuestas hacen para asegurarse las ganancias, no basta con eso, pero ahora nos centraremos en esa comisión.

Si uno se entretiene en hacer el cálculo para unos cuantos partidos, descubrirá que la cifra es bastante similar entre un partido y el otro, y eso nos puede llevar a pensar que apuestes por quien apuestes, esa comisión es estable. Es realmente así? Hasta ahora hemos descubierto que comisión nos cobran globalmente para apostar en un partido, pero podemos saber que comisión nos cobran exactamente para una apuesta concreta?

illustration_NBA_MLB_idoia_vallverdu_fora_webPara descubrirlo he hecho una distribución de frecuencias entre las probabilidades de ganar que nos ofrecen las casas de apuestas. Lo he analizado en base a todos los partidos de ocho temporadas de la liga americana de béisbol, desde 2005 a 2012 y también la 2016. He escogido béisbol porque es el deporte en que se juegan más partidos por temporada, y porque no hay posibilidad de empate, cosa que facilita los cálculos. En total son más de 22.000 partidos. Los datos entre 2005 y 2012 están sacados del portal Covers, los de 2016 son de la web Oddsportal. En todos dos casos representan una media de las cuotas ofrecidas por las principales casas de apuestas justo antes de empezar el partido.

Pasamos por todas las apuestas y hacemos grupos, agrupamos las de probabilidad entre 2 y 5%, entre 5 y 8%, entre 8 y 11%… y una vez hecho esto comprobamos si el resultado real se ha ajustado a eso o no. Si tenemos un nombre suficientemente grande de apuestas con una probabilidad de entre el 47% y 50% de ganar, y el cálculo de estimación está bien hecho, el número de apuestas realmente ganadas debería de situarse cerca del punto medio de este intervalo: 48,5%. El gráfico que tenéis a continuación muestra la diferencia entre la estimación y la realidad, es decir, si para el grupo de apuestas 47-50% el nombre real de apuestas ganadas es de 46,5%, en el gráfico saldría un -2%, la diferencia entre el 46,5% y el centro del intervalo (48,5%). La línea es una media móvil para grupos de tres valores.

Gràfic: Idoia Vallverdú
Gràfic: Idoia Vallverdú

Como esperábamos, en todos los grupos el número de casos reales ganados es más pequeño de lo teóricamente estimado por el mercado de apuestas, cosa que nos confirma que las casas de apuestas hinchan este cálculo de probabilidades. Pero además de eso hay alguna cosa en este gráfico de lo que perseguíamos: no pagamos la misma comisión si apostamos por la sorpresa que si apostamos al favorito. La diferencia llega al punto de que por apostar a un equipo con una probabilidad de entre el 65% i el 68% en la liga de béisbol se ha estado cobrando de media un 2,7% de comisión, mientras por apostar entre el 35 i 38% se ha jugado gratis, incluso se nos habría pagado un 0,5%. Aunque yo no supiese ni que es un ‘home run’, si durante estos años hubiera apostado a ciegas siempre a equipos con una probabilidad deducida de entre el 35% i 38%, habría ganado un poco de dinero.

No hay datos aquí para probar nada sobre el motivo de este dibujo en el gráfico, pero mi hipótesis es que esta franja entre alrededor del 35% es psicológicamente la más mala para apostar, apostar a favorito siempre parece más seguro, y en todo caso, si vas a apostar a sorpresa, buscas una sorpresa que realmente te dé dinero, tiene lógica pensar que apostar a un no favorito a cambio de relativamente poco rédito es poco atractivo, y puede que por eso las casas de apuestas ajusten hasta el límite aquí la comisión. En cualquier caso, parece que tenemos una respuesta a la pregunta de si a largo plazo es mejor apostar por favoritos o por la sorpresa.

Este patrón es exclusivo del béisbol? He repetido el ejercicio con la NBA, otra liga que cumple con la mayoría de las ventajas que buscábamos en el béisbol, aunque en este caso se juegan la mitad de partidos. El resultado es un gráfico con una forma muy similar, volvemos a descubrir que entre el 35% y el 40% la comisión es casi nula, y a partir de ahí tiende a crecer.

Gràfic Idoia Vallverdú
Gràfic Idoia Vallverdú

Hay una diferencia importante entre los dos deportes, mientras en el béisbol la distribución de frecuencias es más estrecha, en la NBA hay muchos más partidos con un claro favorito. Eso pasa sobretodo porque los resultados en el béisbol están muy influidos por la figura del lanzador titular, una posición que, para evitar agotamiento y lesiones se hace rotar entre un grupo de 4 o 5 lanzadores. Es decir, el mejor lanzador de un equipo sólo juega un partido de cada 4 o 5, un hecho que facilita que se de el caso que un equipo malo pueda ganar a un equipo bueno. Así, la distribución de frecuencias queda mucho más comprimida en los valores centrales.

La influencia de los árbitros en el factor campo

Los árbitros señalan casi las mismas faltas a les equipos locales que a los visitantes, pero les enseñan más tarjetas amarillas, y aún más tarjetas rojas

Acabamos el anterior post citando a un libro de referencia para este blog: Scorecasting: The hidden influences behind how sports are played and games are won, en el cual en base al análisis estadístico de diferentes grupos de datos en diversos deportes Jon Wertheim y el economista Tobias Moskowitz llegaron a la conclusión que la responsabilidad del factor campo recae básicamente en los árbitros.

Uno de los estudios que se citan en el libro lo hicieron dos economistas españoles, que en 2005 pretendieron comprobar como la presión social influye en las decisiones humanas. Luis Garicano y Ignacio Palacios-Huerta contaron los minutos adicionales que los árbitros añadían en la liga española, teniendo en cuenta el resultado del partido en el minuto 90.

En la mayoría de los casos los colegiados añadieron alrededor de tres minutos de media, pero cuando la diferencia era de solo un gol se producía una variación clara: si ganaba el equipo de casa la media bajaba hasta situarse alrededor de los dos minutos y, por contra, si era el equipo de fuera quien tenía ventaja de un gol, la media de minutos de descuento subía hasta cuatro.

Para descubrir alguna cosa más sobre eso he analizado cuántas faltas por partido se han señalado a los equipos de casa y a los de fuera durante los últimos diez años, y también cuántas tarjetas amarillas y rojas se les han enseñado.

Ilustración: Idoia Vallverdú
Ilustración: Idoia Vallverdú

El resultado es que en el global de las cinco ligas se silban un 2,9% más de faltas en los equipos de fuera que a los de casa, pero en algunos países incluso son más sancionados los equipos locales. Pero la diferencia se dispara cuanto más grave es la sanción: los equipos de fuera ven un 20% más de tarjetas amarillas que los de casa y hasta un 46% más de tarjetas rojas. Es cierto que mientras que los árbitros silban más de 10.000 faltas por temporada, solo enseñan unas 100 tarjetas rojas, hecho que facilita que en este aspecto las diferencias porcentuales sean más altas, pero viendo los datos no parece ninguna tontería pensar que los árbitros favorecen más a los equipos de casa cuánto más difícil es la decisión que deben de tomar.

La influencia de los árbitros en el factor campo

Menos faltas, mismas tarjetas

De los datos estadísticos de estas diez temporadas se pueden extraer otros hechos curiosos: el número de faltas silbadas ha bajado de manera evidente en todas las ligas, y concretamente en la liga española se ha pasado de casi 15.000 la temporada 2005-2006 a menos d’11.000 por temporada durante los últimos tres años. Globalmente en las cinco grandes ligas en diez años los árbitros han pasado de silbar unas 35 faltas por partido a silbar alrededor de 28. La evolución es muy similar en cuatro de las cinco competiciones, pero en el fútbol inglés el comportamiento es bastante distinto, y los datos confirman claramente uno de los tópicos más clásicos del fútbol europeo: en el fútbol inglés es claramente donde los árbitros dejan jugar más. También en este aspecto se tiende, aun así, a una homogeneización, ya que diez años atrás en Inglaterra se pitaban unas 13 faltas menos por partido que en las otras ligas, en las dos últimas temporadas la diferencia se ha situado alrededor de 7.

Media de faltas señaladas por partido

Este claro y continuado descenso en el número de faltas por partido no ha ido acompañado de un descenso en el número de tarjetas amarillas: en general, se enseñan alrededor de 4 por partido, una cifra que casi no ha cambiado durante los últimos 10 años. En la liga española es donde se enseñan más (5,2 por partido) i en Inglaterra donde menos (3,2). Sí que se observa una ligera bajada en el número de expulsados, pero la tendencia no es ni mucho menos tan destacable como en el número de faltas. De media en las cinco competiciones se enseñan 0,25 tarjetas rojas por partido, es decir, cada 4 partidos hay un expulsado. También en este aspecto España lidera el ‘tarjetómetro’, ya que mientras que aquí los árbitros expulsan de media un jugador cada 263 minutos en Inglaterra un jugador abandona el campo cada 518.

Jugar en casa ya no es la ventaja que era

Análisis de todos los partidos de las cinco grandes ligas europeas de fútbol des de 1970 hasta la actualidad: en la década de los 70 los equipos de casa ganaban casi el 70% de los puntos, en los últimos años el dato ha incluso bajado del 60%.

Para estrenar blog he traducido un artículo que publiqué el agosto de 2015 en el periódico ARA. Un estudio sobre los resultados en las 5 grandes ligas de fútbol europeo, hecho a partir de una base de datos que construí con datasets del portal football-data.co.uk. He dividido el artículo en dos partes, aquí la primera:

Todo el mundo sabe que jugar en casa es empezar el partido con ventaja, pero ¿hasta qué punto favorece a un equipo el hecho de jugar un partido en su estadio? Para poder valorar la importancia del factor campo he analizado los resultados de todos los partidos de las cinco grandes ligas europeas de fútbol desde el 1970 hasta la actualidad, y la respuesta global es que en todos estos años los equipos de casa han ganado un 64,5% de los puntos y los de fuera un 35,5%. Es decir, los equipos de casa han conseguido durante este tiempo casi 2 de cada 3 puntos que se han sumado. Entre un país y otro hay diferencias que nunca pasan de los 5 puntos porcentuales, en Francia es donde los equipos retienen más puntos en casa (67%) y, por contra, en Inglaterra es donde ganan menos (62%). Una primera pregunta que queda en el aire es si el hecho que en los campos ingleses la afición visitante ocupe habitualmente una parte significativa del estadio puede tener algo que ver con esta diferencia.

Si troceamos los datos por temporadas nos encontramos con algo que ya sospechábamos: la ventaja de campo hoy ya no es lo que fue durante décadas anteriores, y es destacable el hecho que no ha parado de bajar durante las últimas temporadas. Globalmente a finales de los años 70 los equipos retenían casi un 70% de los puntos en casa, mientras en las últimas temporadas este dato ha incluso bajado del 60%. Otra de las cosas que salta a la vista observando el primer gráfico que acompaña esta entrada es que con el paso de los años las líneas de los diferentes países cada vez están más juntas, es decir, durante las últimas temporadas las diferencias entre ligas se han acortado.

El declive de las victorias locales en el fútbol

 

No tenemos ninguna prueba de ello sólo con estos datos, pero probablemente la mayoría de los lectores de esta entrada compartirán la hipótesis que la progresiva pacificación de los estadios durante todos estos años parece haber sido un factor clave para explicar esta tendencia sostenida. Es fácil pensar que cómo más bajo sea el nivel de violencia que se respira en un estadio, más tranquilos actúen los jugadores visitantes y menos presionado se sientan los árbitros, y que todo junto equilibra la balanza entre los equipos. Partiendo de esta base es interesante fijar en el gráfico la final de la Copa de Europa de 1985 entre Liverpool y Juventus, disputada en el estadio de Heysel, en Bruselas. Los enfrentamientos entre aficionados que allí se produjeron provocaron que antes de empezar el partido murieran 39 hinchas (la mayoría italianos), y cerca de 600 quedaran heridos. Por la trascendencia del partido (que por increíble que parezca hoy, se acabó jugando el mismo día) es seguramente la tragedia más importante vivida en un estadio de fútbol europeo por enfrentamientos entre aficionados. Curiosamente en los años posteriores al desastre de Heysel es en el fútbol inglés donde más dejan de ganar los equipos de casa, pero en general la tendencia a la baja se acentúa en todas las ligas a lo largo de la década siguiente.

Ilustración: Idoia Vallverdú
Ilustración: Idoia Vallverdú

Hay un último aspecto que llama la atención en el gráfico: el país y el periodo en donde ganar fuera de casa se hace más complicado es España durante la Transición. La cresta que se dibuja alrededor del año de la muerte del general Franco es muy clara, y obliga a plantearse si un periodo socialmente convulso e inestable como aquel pudo influir también indirectamente en el hecho que las victorias locales fuesen más fáciles.

Hasta ahora hemos hablado de violencia, pero si nos preguntaran porque a los equipos les es más más fácil ganar en casa, probablemente la mayoría responderíamos que debe ser una mezcla del efecto del público sobre los jugadores y los árbitros, las diferencias de las medidas o de la hierba que pueda haber entre un campo y otro, o incluso puede que añadiéremos el clima. Hace 5 años el periodista L. Jon Wertheim i el economista Tobias Moskowitz se propusieron precisamente esclarecer los motivos del factor campo en su libro Scorecasting: The hidden influences behind how sports are played and games are won. A partir del análisis estadístico de diferentes grupos de datos en diversos deportes llegaron a la conclusión que la responsabilidad del factor campo recae básicamente en los árbitros. Según ellos, ni clima, ni viajes, ni campos afectan en los resultados, e incluso el efecto del público sobre el equipo rival es escaso. De eso hablaremos en el siguiente post, la segunda parte del artículo.

Qué ocurriría si borrásemos a Barça y Madrid de la Liga?

NOTA: Uno de los comentarios cuando publiqué este artículo en el periódico sugería que la bajada del factor campo en el fútbol español podía tener algo a ver con el creciente dominio de Barça y Madrid respecto a los otros equipos. Era fácil comprobar este aspecto, filtrando todos los partidos de Barça y Madrid se podría obtener una liga sin partidos de los dos equipos grandes. El resultado es una gráfica muy similar a la anterior, sin Barça ni Madrid también se habría producido un claro descenso en el factor campo. En otro comentario se preguntaba si se había tenido en cuenta el cambio de 2 a 3 puntos por victoria, y efectivamente se tuvo en cuenta, así como la diferencia de año de aplicación entre países.