El aficionado más trágicamente famoso de Chicago vive escondido

Lo que hizo hace trece años desató una polémica que todavía dura

La línea que separa al espectador del jugador en el béisbol es terriblemente delgada. El campo no se acaba con las rayas, y a menudo los jugadores se caen o entran en las gradas para conseguir una eliminación. El gol del béisbol es golpear la pelota hasta fuera del campo, y el sueño de todo aficionado, cogerla. Sin saber esto no se puede entender que una afición, y casi una ciudad entera, puedan culpar a un espectador de una derrota de su equipo. Pasó en octubre de 2003. Los Chicago Cubs estaban a un paso de llegar a la final de la liga americana de béisbol por primera vez desde un lejano 1945. Una sequía tan larga de títulos y finales había alimentado todo tipo de supersticiones y leyendas de mala suerte, la más conocida de las cuales explica que durante uno de los partidos de aquellas finales de 1945 el propietario de una taberna fue expulsado del estadio porque se presentó al partido con una cabra que olía muy mal. Mientras se iba enfurecido del estadio, Billy Sian soltó una frase que se interpretó como una maldición: “¡Los Cubs no ganarán nunca más!”. Los Cubs no han llegado nunca más a las finales desde de la maldición de la cabra.

Pero esta vez el equipo de Chicago estaba a una victoria de las World Series, ganaba por 3 a 2 la serie contra los Marlins de Florida, y el sexto partido se jugaba en casa. En la octava entrada los Cubs ganaban 3 a 0, la final estaba muy cerca. Y entonces ocurrió: el bateador Luis Castillo enganchó una bola alta que cayó entre las gradas y el campo. El exterior izquierdo Moisés Alou corrió para cogerla y eliminar así al bateador, pero varios espectadores también se acercaron: ¿quién no quiere una pelota del gran día como recuerdo? La mayoría de aspirantes se echaron medio atrás cuando vieron que el jugador podía llegar a cogerla, pero uno de ellos la tocó y evitó que Moisés Alou pudiera eliminar al bateador. Alou se enfadó mucho, gesticuló enfurecido y señaló al culpable, y su reacción contagió al público. Los Cubs iban ganando, pero la euforia de hacía un minuto ahora era mal ambiente. Los nervios se dispararon. Medio minuto después el siguiente lanzamiento de los Cubs va desviado y hace que los corredores de los Marlins avancen. Un minuto después el público coreaba “Imbécil, imbécil”. Un minuto y medio después, la Fox ya tenía un primer plano: gafas, auriculares puestos, jersey azul, cuello verde, cara de susto y una gorra de los Cubs. Y a partir de ahí, el desastre: en menos de un cuarto de hora los Marlins anotaron, anotaron y anotaron, los Cubs fallaron jugadas fáciles y permitieron hasta ocho carreras. El partido estaba perdido.

La jugada absurda se convirtió tan claramente en el punto de partida del hundimiento del equipo que la relación entre una cosa y la otra parecía inevitable. La tensión creció alrededor del espectador, alguien se le acercó y le tiró un vaso de cerveza. Repeticiones, primeros planos, más repeticiones, más primeros planos. La masa enfurecida llegó a un nivel de linchamiento que los cuerpos de seguridad ayudaron al espectador a abandonar el estadio como pudo. A la mañana siguiente los medios locales ya tenían un nombre y una casa para hacer guardia: se llamaba Steve Bartman y tenía un trabajo de oficina cualquiera. Por la noche, los Marlins ganaron el séptimo partido. La maldición de la cabra se había transformado en un joven con gafas y auriculares.

Photo by Matt Alaniz on Unsplash
Photo by Matt Alaniz on Unsplash

Durante días, en la ciudad de Chicago no se habló de otra cosa. De hecho, Steve Bartman recibió amenazas de muerte y el entonces gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, llegó a sugerirle entrar en un programa de testigos protegidos. Bartman era un blanco fácil, y Chicago se cebó con él. Las gafas, la gorra y los auriculares se convirtieron en el disfraz estrella de aquel Halloween.

¿Dónde se esconde Bartman?

Steve Bartman pidió ayuda a un amigo de la familia, un tal Frank Murtha, que desde entonces le ha hecho de abogado, portavoz y protector. Durante todo este tiempo lo ha alejado de los lobos, y lo habrá hecho bien, porque trece años después del incidente nadie sabe dónde está Steve Bartman ni qué cara tiene hoy en día. Es una leyenda, es un fantasma. Se sabe por voz de Murtha que a Bartman le han ofrecido todo tipo de entrevistas e incluso protagonizar el anuncio estrella de la Super Bowl, unas cifras muy elevadas de dinero que siempre ha rechazado. Murtha asegura que el nivel de peticiones no ha bajado con los años, y que se dispara cada vez que los Cubs vuelven a acercarse al play-off. Bartman siempre dice que no.

La pelota

Uno de los detalles más irónicos de la historia es que, a pesar de tocarla, Bartman no se quedó la pelota. Se la quedó un abogado que estaba sentado dos sillas más allá y que unos meses después la vendió por más de 110.000 dólares en una subasta. El comprador resultó ser Grant DePorter, el propietario de un restaurante de Chicago que la adquirió con el fin de destruirla.

La temporada regular 2016 se está acabando y este año los Cubs sobresalen por encima de los demás. Hasta ahora han ganado más partidos que nadie con una rotación de lanzadores liderada por Jake Arrieta y Jon Lester, y con bateadores de la talla de Anthony Rizzo y Kris Bryant. Se acerca una nueva oportunidad para ganar el primer título desde el 1908, romper el maleficio y, de paso, dejar en paz de una vez a Steve Bartman.


Artículo publicado el septiembre de 2016 en el periódico Ara.

Hoy es Opening Day: 5 claves y curiosidades de la nueva temporada de la MLB

Arizona utilizará un humidificador para reducir el número de ‘home runs’ en su estadio

Decía Bill Veeck que sólo hay dos estaciones: el invierno y el béisbol. Hoy se acaba el invierno y arranca una nueva temporada de la MLB estadounidense. Los últimos participantes de las World Series, Houston Astros y Los Angeles Dodgers, parten como favoritos en una temporada que también tendrá los Yankees, los Cubs y los Nationals entre los aspirantes al título. Por primera vez desde 1968 todos los equipos jugarán el primer partido de la temporada el mismo día; hoy es Opening Day y todos los mejores lanzadores estarán sobre el campo. Arrancarán así seis meses en los que cada equipo disputará 162 partidos, un calendario frenético en el que hay partidos casi todos los días, y un equipo puede llegar a jugar dos partidos en una sola jornada. Os destacao cinco claves y curiosidades de esta temporada 2018.

Embed from Getty Images

Shohei Ohtani

Sin duda el nombre del invierno. La joven promesa nipona ha aterrizado en la liga norteamericana bajo una gran expectación y con todos y cada uno de los equipos intentando hacerse con sus servicios. El rasgo más especial de Ohtani es que podría ser un jugador que destaque a la vez lanzando y bateando, desde Babe Ruth no se recuerda un jugador que haya sido capaz de hacerlo. Sus estadísticas en la liga japonesa hacen pensar que está destinado a ser un jugador que cambie las aspiraciones de su nuevo equipo, los Angels, pero la pretemporada ya le ha demostrado que el camino no será fácil: en uno de sus dos partidos de spring training como lanzador permitió 7 carreras en poco más de una entrada, y al bate las cosas tampoco le han ido bien. Está previsto que Ohtani debute como lanzador domingo, pero podría ser bateador ya hoy.

Los humidificadores anti home runs

El béisbol está lleno de excentricidades, es el deporte más cargado de tradiciones y al mismo tiempo el más avanzado en análisis estadístico. Hace ya varios años que algunos analistas pusieron de relieve que en dos estadios de la MLB, el Coors Field de Denver y el Chase Field de Phoenix, se producían de forma continuada más home runs que en el resto de campos. La respuesta se encontraba en la densidad del aire. Denver es una ciudad asentada a más de 1.500 metros de altitud; cuanta más altura la atmósfera es menos densa y opone menos resistencia a la pelota, lo que provoca que salga con más facilidad del campo cuando es golpeada con fuerza. Un efecto similar se produce cuando la humedad es muy baja, como es el caso de Phoenix. Hace más de diez años un empleado de los Rockies de Colorado, Tony Conwell, tuvo una idea: ¿podría mitigar el efecto de la altitud haciendo que las pelotas tuvieran una humedad controlada? Después de muchas pruebas el Coors Field fue el primer estadio de la liga a tener un humidificador en sus instalaciones, y Tony Conwell consiguió que el número de carreras por partido en Denver pasara de 13,4 a 10,6. Ahora los Arizona Diamondbacks han seguido el camino de los Rockies, y este año por primera vez utilizarán un humidificador para mantener las pelotas a una humedad adecuada.

Embed from Getty Images

Los Bronx Bombers, más cañoneros que nunca

Uno de los fichajes sonados de este invierno ha sido el de Giancarlo Stanton para los Yankees. El equipo de Nueva York ha incorporado así el jugador de la Liga Nacional que hizo más home runs la temporada pasada, 59. El jugador que hizo más en Liga Americana ya lo tenían: el rookie Aaron Judge envió 52 pelotas fuera del campo en 2017. Si a estos dos se suma la aportación de Gary Sanchez, el resultado es que sólo tres jugadores que ahora son de los Yankees lograron más home runs en 2017 (144) que todos los San Francisco Giants juntos (128). Los Bronx Bombers tienen más poder que nunca y son tan sólo el séptimo equipo con más masa salarial de la liga. El año que viene estrellas como Bryce Harper o Manny Machado quedarán libres y podrían sumarse al elenco de bateadores de los Yankees. Se está gestando una dinastía en el Bronx.

Profesionales a los 44

Cuando Shohei Ohtani nació en 1994, otro jugador japonés, Ichiro Suzuki, comenzaba a brillar en Estados Unidos. Hoy Ichiro Suzuki es una leyenda y los 44 años sigue activo tras firmar un contrato con los Seattle Mariners, el equipo donde ya brilló años atrás. Más de 3.000 hits y diez temporadas consecutivas con 200 hits o más, son algunos de los méritos de un jugador obsesionado con el béisbol y en mantenerse en activo. Suzuki, sin embargo, no será el jugador más veterano de la liga; el lanzador Bartolo Colón, nueve meses mayor que él, también ha conseguido firmar para los Rangers este 2018 y aspira a tener alguna titularidad con el equipo de Texas.

Darvish y Arrieta

Los Cubs tienen todos los números para volver a ser los play-off esta temporada. Han perdido uno de sus lanzadores estrella, Jake Arrieta, pero lo han compensado con Yu Darvish. El japonés tuvo una nefasta actuación en las World Series del año pasado, pero según el portal de análisis Baseball Prospectus fue el 9º lanzador con mejor rendimiento de la temporada pasada, con un deserved run average (DRA) de sólo 3,08, es decir, se estima que concedió sólo 3,08 carreras por cada 9 entradas que jugó. Jake Arrieta ha firmado para los Phillies, y podría ser la piedra angular de un equipo que aspira a dejar de estar en reconstrucción en breve.