Los últimos cinco minutos son una mina para el Madrid

Sin los últimos 15 minutos de partido el Barça tendría 4 ligas más

Si sois culers esta escena os va a sonar: sales del cine domingo per la tarde, quitas el modo avión del móvil, y en alguno de tus grupos de WhatsApp hay movimiento. El Madrid no gana y sólo faltan 20 minutos. No te fías pero entras en un bar, venga, que aún vamos a sacar algo. Minuto 75 y el Madrid no gana, minuto 80 y aún pincha, minuto 85 y ya casi lo tenemos… Pero al final el gol cae, y te vas a casa cabreado por un partido que no tenías previsto ver. Que el Madrid siempre gana en el último minuto es uno de aquellos mantras que todo seguidor del Barça ha recitado alguna vez, pero que hay de real esta percepción histórica del barcelonismo?

He analizado todas las ligas de Primera des del 1960 con la finalidad de poner luz a esta percepción culer. El ejercicio consistía en comparar el signo de los partidos en tres momentos diferentes con respecto al resultado final. Es decir, ver quien ganaba o si había empate en el minuto 75, en el 80 y en el 85, y comparar estos resultados con el signo final. De esta forma he podido elaborar un balance de puntos ganados/perdidos en los últimos minutos partiendo de cada uno de estos tres momentos. Por ejemplo, si un equipo pierde un partido hasta el minuto 87 pero acaba marcando el empate antes de finalizar, esto le supondría un +1 en este balance. Por contra, el equipo que ganaba i acaba empatando restaría 2 puntos.

El resultado confirma la fatídica percepción de los culers: el Madrid es el equipo que más puntos gana en los últimos minutos de partido, y con mucha diferencia. Los blancos se han metido en el bolsillo 67 puntos en los últimos 5 minutos de partido durante todos estos años, muy lejos de los 31 del Valencia, i de los 29 del Betis i del Athletic Club, que son los siguientes equipos más beneficiados. El resultado nos dice otra cosa: históricamente el Barça ha gestionado mal los tramos finales de partido. El Barça tiene un balance de sólo +3 puntos, y se ha situado en valores positivos únicamente gracias al hecho que en la pasada temporada sumó 6 puntos más de los que perdió a última hora. Si hiciésemos una Liga de los últimos 5 minutos de partido entre todos los equipos que han jugado más de 500 partidos en Primera División durante estos años, el Barça quedaría en la mitad baja de la tabla. De entre los equipos más o menos importantes sólo la Real Sociedad quedaría en peor lugar: los donostiarras tienen un balance de -9 puntos des del minuto 85 de partido. El Espanyol tiene un +10.

Si tiramos un poco hacia atrás y nos miramos los resultados de este balance a partir del minuto 80 y a partir del minuto 75, el Barça mejora. En la Liga del último cuarto de hora de partido el Barça ya sería segundo, aunque con menos de la mitad de puntos que el Madrid. Llama mucho la atención el hecho que cuanto más nos acercamos al final del partido más diferencia hay entre los dos equipos. Si nos fijamos en el balance des del minuto 75, el Madrid gana más del doble de puntos que el Barça; des del minuto 80 gana cuatro veces más, y des del minuto 85, más de veinte veces más.

Hay otra pregunta importante por responder: cómo cambiaría el palmarés de la Liga si recortásemos los últimos minutos de partido? La respuesta más contundente es que el Barça habría ganado dos ligas más si los partidos se hubiesen acabado en el minuto 85. En total, 8 campeonatos habrían cambiado de manos, i las ligas 70/71, 76/77 i 83/84 habrían pasado a manos azulgranas, pero nunca provenientes del Madrid. En cambio, el Madrid habría ganado una de las ligas del Barça: la primera de Tenerife (temporada 1991/92). El Madrid no dejaría de ganar ligas haciendo este cálculo, sino que aún obtendría una más. De entre los cambios de manos más llamativos destaca el de la Liga 2002/03, en el que los blancos resistieron ante la sorprendente Real Sociedad de Kovacevic, Nihat, Karpin y un joven Xabi Alonso. Aquel año el Madrid ganó el título con dos puntos de margen sobre la Real (78 a 76), pero sin los últimos 5 minutos finales de partido la Real se habría embolsado cómodamente aquel título por 8 puntos de diferencia.

Las ligas que habrían cambiado de manos haciendo el balance a partir del minuto 80 son exactamente las mismas, pero si fijamos la mirada en el último cuarto de hora de partido el Barça aún se ve más perjudicado en el palmarés. Si los partidos hubiesen acabado en el minuto 75 el Barça tendría 4 ligas más de las que tiene, y en este caso sí: algunas vendrían de manos del Madrid. Concretamente, una de les ligas de la Quinta del Buitre (temporada 1988/89), la primera de Cruyff en el banquillo del Barça. El Madrid sumó aquel año 62 puntos, y el Barça se quedó con 57. Sin el último cuarto de hora final de partido el Barça habría sumado los mimos puntos, pero el Madrid se habría quedado con 56. Otro título de más que tendría el Barça y de menos que tendría el Madrid es la Lliga 2006/07, recordada sobretodo por el gol de Tamudo en el Camp Nou en la penúltima jornada del campeonato en un derbi con el Espanyol, que combinado con un gol casi simultáneo de Van Nistelrooy en la Romareda dejó el título muy bien encarado para el Madrid. La Liga del tamudazo el Barça la habría ganado cómodamente, con 5 puntos de ventaja, si el Madrid no hubiese sumado los 8 puntos que sacó en último cuarto de hora de partido.

Cambio de papeles en los 90

Casi siempre durante estos años el Real Madrid ha sido un equipo ganador en los últimos minutos, pero la evolución temporal comparada entre Barça y Madrid dibuja claramente un periodo en el que los papeles se giraron. Durante la década de los 90 el Real Madrid pasó por una época en la que llegó a perder más puntos por temporada de los que nunca ha perdido el Barça en todos estos años. Una especie de agujero que quedó rápidamente superado en años posteriores.

La mala tradición del Barça en el tramo final del partido se rompió el año pasado, en el que sumó hasta 6 puntos en los últimos 5 minutos. Desde el 1960 sólo en la Liga 1996/97 (la segunda con el formato de tres puntos por victoria) el Barça había sumado tantos puntos en los últimos minutos de partido. La temporada pasada el Barça ganó en el último suspiro en Mestalla, en el Calderón y también en casa contra el Leganés, y sacó un punto a última hora en los campos del Betis y del Villarreal. Y se deber tener en cuenta que aún hay otro partido en el que el Barça ganó a última hora que no cuenta en este balance: Messi marcó el 2 a 3 en el Bernabéu en el descuento, pero estos puntos no se suman en este balance, ya que en el minuto 85 el Barça aún ganaba por 1 a 2. En cambio sí que restan los dos puntos que el Madrid se le llevó al Barça en el Camp Nou en la primera vuelta. En total +6 per al Barça. El Madrid la temporada pasada se quedó sólo con un balance de +1: perdió casi los mismos puntos que ganó. De hecho, el equipo que más se vió favorecido por los tramos finales de partido en la temporada 2016/17 fue el Sevilla, que sacó hasta 11 puntos a partir del minuto 85.


Artículo publicado en diari ARA el 6/6/17

https://www.ara.cat/esports/barca/ultims-cinc-minuts-mina-Madrid_0_1810019020.html

La influencia de los árbitros en el factor campo

Los árbitros señalan casi las mismas faltas a les equipos locales que a los visitantes, pero les enseñan más tarjetas amarillas, y aún más tarjetas rojas

Acabamos el anterior post citando a un libro de referencia para este blog: Scorecasting: The hidden influences behind how sports are played and games are won, en el cual en base al análisis estadístico de diferentes grupos de datos en diversos deportes Jon Wertheim y el economista Tobias Moskowitz llegaron a la conclusión que la responsabilidad del factor campo recae básicamente en los árbitros.

Uno de los estudios que se citan en el libro lo hicieron dos economistas españoles, que en 2005 pretendieron comprobar como la presión social influye en las decisiones humanas. Luis Garicano y Ignacio Palacios-Huerta contaron los minutos adicionales que los árbitros añadían en la liga española, teniendo en cuenta el resultado del partido en el minuto 90.

En la mayoría de los casos los colegiados añadieron alrededor de tres minutos de media, pero cuando la diferencia era de solo un gol se producía una variación clara: si ganaba el equipo de casa la media bajaba hasta situarse alrededor de los dos minutos y, por contra, si era el equipo de fuera quien tenía ventaja de un gol, la media de minutos de descuento subía hasta cuatro.

Para descubrir alguna cosa más sobre eso he analizado cuántas faltas por partido se han señalado a los equipos de casa y a los de fuera durante los últimos diez años, y también cuántas tarjetas amarillas y rojas se les han enseñado.

Ilustración: Idoia Vallverdú
Ilustración: Idoia Vallverdú

El resultado es que en el global de las cinco ligas se silban un 2,9% más de faltas en los equipos de fuera que a los de casa, pero en algunos países incluso son más sancionados los equipos locales. Pero la diferencia se dispara cuanto más grave es la sanción: los equipos de fuera ven un 20% más de tarjetas amarillas que los de casa y hasta un 46% más de tarjetas rojas. Es cierto que mientras que los árbitros silban más de 10.000 faltas por temporada, solo enseñan unas 100 tarjetas rojas, hecho que facilita que en este aspecto las diferencias porcentuales sean más altas, pero viendo los datos no parece ninguna tontería pensar que los árbitros favorecen más a los equipos de casa cuánto más difícil es la decisión que deben de tomar.

La influencia de los árbitros en el factor campo

Menos faltas, mismas tarjetas

De los datos estadísticos de estas diez temporadas se pueden extraer otros hechos curiosos: el número de faltas silbadas ha bajado de manera evidente en todas las ligas, y concretamente en la liga española se ha pasado de casi 15.000 la temporada 2005-2006 a menos d’11.000 por temporada durante los últimos tres años. Globalmente en las cinco grandes ligas en diez años los árbitros han pasado de silbar unas 35 faltas por partido a silbar alrededor de 28. La evolución es muy similar en cuatro de las cinco competiciones, pero en el fútbol inglés el comportamiento es bastante distinto, y los datos confirman claramente uno de los tópicos más clásicos del fútbol europeo: en el fútbol inglés es claramente donde los árbitros dejan jugar más. También en este aspecto se tiende, aun así, a una homogeneización, ya que diez años atrás en Inglaterra se pitaban unas 13 faltas menos por partido que en las otras ligas, en las dos últimas temporadas la diferencia se ha situado alrededor de 7.

Media de faltas señaladas por partido

Este claro y continuado descenso en el número de faltas por partido no ha ido acompañado de un descenso en el número de tarjetas amarillas: en general, se enseñan alrededor de 4 por partido, una cifra que casi no ha cambiado durante los últimos 10 años. En la liga española es donde se enseñan más (5,2 por partido) i en Inglaterra donde menos (3,2). Sí que se observa una ligera bajada en el número de expulsados, pero la tendencia no es ni mucho menos tan destacable como en el número de faltas. De media en las cinco competiciones se enseñan 0,25 tarjetas rojas por partido, es decir, cada 4 partidos hay un expulsado. También en este aspecto España lidera el ‘tarjetómetro’, ya que mientras que aquí los árbitros expulsan de media un jugador cada 263 minutos en Inglaterra un jugador abandona el campo cada 518.

Jugar en casa ya no es la ventaja que era

Análisis de todos los partidos de las cinco grandes ligas europeas de fútbol des de 1970 hasta la actualidad: en la década de los 70 los equipos de casa ganaban casi el 70% de los puntos, en los últimos años el dato ha incluso bajado del 60%.

Para estrenar blog he traducido un artículo que publiqué el agosto de 2015 en el periódico ARA. Un estudio sobre los resultados en las 5 grandes ligas de fútbol europeo, hecho a partir de una base de datos que construí con datasets del portal football-data.co.uk. He dividido el artículo en dos partes, aquí la primera:

Todo el mundo sabe que jugar en casa es empezar el partido con ventaja, pero ¿hasta qué punto favorece a un equipo el hecho de jugar un partido en su estadio? Para poder valorar la importancia del factor campo he analizado los resultados de todos los partidos de las cinco grandes ligas europeas de fútbol desde el 1970 hasta la actualidad, y la respuesta global es que en todos estos años los equipos de casa han ganado un 64,5% de los puntos y los de fuera un 35,5%. Es decir, los equipos de casa han conseguido durante este tiempo casi 2 de cada 3 puntos que se han sumado. Entre un país y otro hay diferencias que nunca pasan de los 5 puntos porcentuales, en Francia es donde los equipos retienen más puntos en casa (67%) y, por contra, en Inglaterra es donde ganan menos (62%). Una primera pregunta que queda en el aire es si el hecho que en los campos ingleses la afición visitante ocupe habitualmente una parte significativa del estadio puede tener algo que ver con esta diferencia.

Si troceamos los datos por temporadas nos encontramos con algo que ya sospechábamos: la ventaja de campo hoy ya no es lo que fue durante décadas anteriores, y es destacable el hecho que no ha parado de bajar durante las últimas temporadas. Globalmente a finales de los años 70 los equipos retenían casi un 70% de los puntos en casa, mientras en las últimas temporadas este dato ha incluso bajado del 60%. Otra de las cosas que salta a la vista observando el primer gráfico que acompaña esta entrada es que con el paso de los años las líneas de los diferentes países cada vez están más juntas, es decir, durante las últimas temporadas las diferencias entre ligas se han acortado.

El declive de las victorias locales en el fútbol

 

No tenemos ninguna prueba de ello sólo con estos datos, pero probablemente la mayoría de los lectores de esta entrada compartirán la hipótesis que la progresiva pacificación de los estadios durante todos estos años parece haber sido un factor clave para explicar esta tendencia sostenida. Es fácil pensar que cómo más bajo sea el nivel de violencia que se respira en un estadio, más tranquilos actúen los jugadores visitantes y menos presionado se sientan los árbitros, y que todo junto equilibra la balanza entre los equipos. Partiendo de esta base es interesante fijar en el gráfico la final de la Copa de Europa de 1985 entre Liverpool y Juventus, disputada en el estadio de Heysel, en Bruselas. Los enfrentamientos entre aficionados que allí se produjeron provocaron que antes de empezar el partido murieran 39 hinchas (la mayoría italianos), y cerca de 600 quedaran heridos. Por la trascendencia del partido (que por increíble que parezca hoy, se acabó jugando el mismo día) es seguramente la tragedia más importante vivida en un estadio de fútbol europeo por enfrentamientos entre aficionados. Curiosamente en los años posteriores al desastre de Heysel es en el fútbol inglés donde más dejan de ganar los equipos de casa, pero en general la tendencia a la baja se acentúa en todas las ligas a lo largo de la década siguiente.

Ilustración: Idoia Vallverdú
Ilustración: Idoia Vallverdú

Hay un último aspecto que llama la atención en el gráfico: el país y el periodo en donde ganar fuera de casa se hace más complicado es España durante la Transición. La cresta que se dibuja alrededor del año de la muerte del general Franco es muy clara, y obliga a plantearse si un periodo socialmente convulso e inestable como aquel pudo influir también indirectamente en el hecho que las victorias locales fuesen más fáciles.

Hasta ahora hemos hablado de violencia, pero si nos preguntaran porque a los equipos les es más más fácil ganar en casa, probablemente la mayoría responderíamos que debe ser una mezcla del efecto del público sobre los jugadores y los árbitros, las diferencias de las medidas o de la hierba que pueda haber entre un campo y otro, o incluso puede que añadiéremos el clima. Hace 5 años el periodista L. Jon Wertheim i el economista Tobias Moskowitz se propusieron precisamente esclarecer los motivos del factor campo en su libro Scorecasting: The hidden influences behind how sports are played and games are won. A partir del análisis estadístico de diferentes grupos de datos en diversos deportes llegaron a la conclusión que la responsabilidad del factor campo recae básicamente en los árbitros. Según ellos, ni clima, ni viajes, ni campos afectan en los resultados, e incluso el efecto del público sobre el equipo rival es escaso. De eso hablaremos en el siguiente post, la segunda parte del artículo.

Qué ocurriría si borrásemos a Barça y Madrid de la Liga?

NOTA: Uno de los comentarios cuando publiqué este artículo en el periódico sugería que la bajada del factor campo en el fútbol español podía tener algo a ver con el creciente dominio de Barça y Madrid respecto a los otros equipos. Era fácil comprobar este aspecto, filtrando todos los partidos de Barça y Madrid se podría obtener una liga sin partidos de los dos equipos grandes. El resultado es una gráfica muy similar a la anterior, sin Barça ni Madrid también se habría producido un claro descenso en el factor campo. En otro comentario se preguntaba si se había tenido en cuenta el cambio de 2 a 3 puntos por victoria, y efectivamente se tuvo en cuenta, así como la diferencia de año de aplicación entre países.